México un país con
tradiciones y…contradicciones.
Segun el Diccionario de la Lengua Española la palabra contradicción. significa:
El 10 de mayo los mexicanos
compran rosas, reservan lugares en restaurantes, y en general se pasan el día
volcándose sobre las mujeres porque se celebra la fiesta más querida e
importante del año para la familia mexicana, el Día de la Madre.
Pero que pasa, que en este
país que el 52% de las mujeres sufren agresiones físicas, son maltratadas sexual y sicológicamente por
su pareja. Entonces viene la pregunta ¿Por qué tanto amor a la madre? Y ¿por
que tanto odio hacia las mujeres?… que acaso las madres no son también mujeres.
Curioso que algunas de las peores
expresiones mexicanas citan a la madre, como "vale madre" (poca
importancia), "madreado" (golpeado), "madrazo" (golpe
fuerte), madrecita (insignificante), "ni madres" (de ninguna manera),
"no tener madre" (ser ruin), "estar hasta la madre"
(harto), "hablar o decir madres" (decir palabrotas) o "partir la
madre" (golpear con fuerza).
Las sociedades democráticas
deben avanzar hacia la mejor garantía del principio de no discriminación y hacia el fortalecimiento de las libertades
fundamentales que consagra el Derecho Internacional. La Carta Universal de
Derechos configurada por la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, las Convenciones, Pactos, Protocolos y otros Tratados,
Reglamentos y Disposiciones internacionales
En materia de derechos
humanos, se han establecido un conjunto de derechos fundamentales inherentes a
todas las personas del mundo sin importar las diferencias entre unas y otras. Sin
olvidar los derechos que nos otorga la Constitución Mexicana… entonces ¿Por qué
los legisladores se rasgan las vestiduras y lanzan acusaciones contra el
gobierno de los Estados Unidos por la promulgación de leyes antimigratorias? No
nos olvidemos que es su país y ellos pueden hacer lo que mejor les convenga
para “defender sus intereses”; el problema real está aquí en el nuestro donde
nuestros diputados y senadores deberían de preocuparse por la estabilidad del
país y la búsqueda de soluciones a nuestros problemas que son los responsables
de la migración a otras naciones. Y no
nos olvidemos de nuestros hermanos procedentes de Honduras, Nicaragua, El
Salvador y Guatemala, cientos de migrantes centroamericanos que intentan cada
año atravesar los miles de kilómetros de suelo mexicano que separan sus países
de origen del sueño americano, enfrentándose en el camino a un sinfín de
calamidades perpetradas no sólo por los grupos criminales y de trata de
personas, sino por las autoridades mexicanas que, coludidas con la delincuencia
organizada, acosan, roban secuestran, violan y asesinan con toda impunidad a
quienes deciden aventurarse hacia los Estados Unidos…
Desafortunadamente México es
un país, además de falto de memoria profundamente racista a pesar de que a muchos
se le pondrán los pelos de punta por tal afirmación. Es un país dividido no
sólo en ideas, en proyectos, en grupos sociales bien definidos, sino también a
través del color de la piel, porque el mapa de la pobreza también tiene un
color predominante. Este hecho ha sido disimulado por la pendularidad
ideológica de una clase media que, sufriendo el paulatino despojo mira de reojo
a otros mucho más despojados, porque “esos otros” –en alguna parte de ese
imaginario colectivo negado–, aunque se diga lo contrario no merecen nada: son
vagos, sucios, ignorantes, faltos de iniciativa, caldo de cultivo de la
delincuencia. De eso se escucha en la calle, pero no se habla, que extraña
contradicción ¿Cómo se hará para oír aquello de lo que no se habla? Es este el
verdadero milagro mexicano.
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